miércoles, 23 de agosto de 2017

2-2: OBJETIVO CUMPLIDO

El Sevilla FC se clasifica para la fase de grupos de la Champions League en un partido que pudo haber resuelto antes, pero en el que el acierto de los turcos motivó una recta final demasiado emocionante. Los goles de Escudero y Ben Yedder parecían sentenciar, pero Visca dejó al Basaksehir a un gol de la machada y los visitantes se volcaron en ataque. Por suerte, serán los de Berizzo los que estén en el sorteo del próximo jueves en Mónaco

Quizás con mucho más sufrimiento del que se podía esperar, pero el Sevilla FC vuelve a escribir su nombre en la fase de grupos de la Champions League. En un partido en el que la falta de acierto en el arranque tuvo mucho peso, el Basaksehir llegó al descanso con un 0-1 gracias precisamente a su puntería en la única que tuvo. En la segunda parte los sevillistas salieron enchufados y le dieron la vuelta con goles de Escudero y Ben Yedder, pero Visca le puso todo el picante a los diez últimos minutos con el 2-2. Tocó apretarse los machos como nunca, pero el final, esta vez, fue muy dulce.

Sabía el Sevilla que tenía que intimidar a su rival desde el principio y el guión se cumplió. De hecho, Bacacan temió hasta en tres ocasiones que su meta quedase batida antes de que la afición recordase a Antonio Puerta en el minuto 16. Correa, mano a mano con el meta, Ben Yedder con un disparo demasiado cruzado y Mercado con un trallazo al poste, fueron los protagonistas. Sin embargo el tanto no llegó y la primera parte casi se esfumó, a partir de ahí, para los de Berizzo en ataque. Todo lo contrario que el Basaksehir, que en su primer aviso lograba el 0-1 por medio del mismo goleador de la ida, Elia. El pase de la muerte de Caiçara lo aprovechó el africano en el segundo palo para darle emoción a la eliminatoria. A partir de ahí, curiosamente como en la ida, el Sevilla pareció desconectarse y apenas probó suerte con un disparo de falta de Banega que se marchó arriba.


En la segunda parte todo empezó de forma distinta. Pizarro, muy atento a cada balón suelto en el primer tiempo, estuvo más pegado a Nzonzi y eso permitió acumular más posesión, mientras los turcos sumaban hombres atrás para intentar salir rápido a la contra. Hacía falta un gol para recuperar la tranquilidad y su autor fue, también como en la ida, Sergio Escudero, que cabeceó un espectacular centro de Navas desde la derecha.

El palaciego, entonadísimo como ya dejó entrever ante el Espanyol, fue decisivo para desactivar a los de naranja. De hecho, pasada la hora de juego, una nueva penetración del 16 dejó a Mercado solo para ponerla atrás a Correa, que remató arriba muy forzado. El argentino siempre lo intentó, pero parece que su acierto de cara al gol se hace esperar. La clasificación, entonces, parecía no correr peligro a falta el gol de la tranquilidad, que llegó nada más salir Nolito.

Precisamente el sanluqueño fue su ideólogo, avanzando en jugada individual y permitiendo a Ben Yedder recibir escorado, pero con ángulo suficiente para batir por bajo a Babacan. El error, con el meta batido, de Nzonzi unos segundos antes, parecía quedar en anécdota. Y es que la recta final el Sevilla se esforzó en intentar hacer algo más de sangre si cabía, pero en una jugada aislada,Visca aprovechaba un rechace en una acción que venía de fuera de juego para poner el 2-2.

Todo cambiaba, con diez minutos por delante, ya que a los otomanos les hacía falta sólo un gol más. Achucharon de lo lindo obligando a la grada a convertirse en uno más. Incluso Emre la tuvo con una falta al poste, pero pese al desconcierto de esos minutos, no hubiese sido justo un final alternativo. El pitido final llegó con la explosión de júbilo que denotaba lo que ha costado, pero la fase de grupos volverá a tener, por tercer año consecutivo, color sevillista.