jueves, 21 de septiembre de 2017

1-0: REENCUENTRA EL JUEGO Y SIGUE GANANDO EN LA NOCHE DE NAVAS

Noche redonda en el Ramón Sánchez-Pizjuán para sumar la cuarta victoria liguera consecutiva. Aunque mereció ponerse por delante mucho antes, el encargado de abrir la lata y ajusticiar el partido fue precisamente el hombre de la noche, un Jesús Navas que anotó un golazo para celebrar de la mejor manera posible su partido número 400 con la camiseta sevillista

Aunque quizás en la previa se habló más de otros nombres, esta era la noche de Jesús Navas y el palaciego no estaba dispuesto a dejarlo pasar. Si en los prolegómenos se le reconocieron sus 400 partidos oficiales como sevillista, durante el choque fue ese futbolista incisivo que parece no haberse marchado nunca de Nervión. Además, el destino le tenía guardado la dulce sorpresa de convertirse en la pieza más decisiva del puzzle, con un golazo de centro chut a sólo siete para el final. Tercera victoria seguida para un Sevilla que, esta vez sí, fue superior a su rival de cabo a rabo y que se sigue asentando en la segunda posición de la tabla.

El equipo se contagió del ímpetu inicial de la grada y motivó un arranque de partido muy intenso. Los once arrancaron muy metidos, también en ataque pero sobre todo atrás, vigilando a los mediapuntas canarios y a un Calleri que siempre estuvo demasiado solo. Un cabezazo de Correa y un disparo demasiado cruzado de Mercado, ambos nada más empezar, daban a pensar que el Sevilla firmaría un partido de acoso y derribo, pero poco a poco los sevillistas fueron perdiendo llegada pese a que mantenían el dominio.

Con una presión muy adelantada, los de Berizzo firmaban un partido sin ni un solo pero en defensa, con Mercado y Escudero muy profundos y los dos centrales expeditivos y atentos siempre al corte. Sin embargo, antes de que se cerrara la primera mitad, la única finalización medianamente clara fue para los amarillos, con un cabezazo demasiado alto a la salida de un córner. Primer tiempo que lo dejaba todo para después del descanso y en el que el dominio sevillista no servía para ponerse por delante en el marcador.

Y tras el breve reposo, volvió a la carga un Sevilla muy superior pero que no conseguía reflejar ese dominio. Ante un rival que prefería robar para salir con peligro aunque sin la suficiente velocidad, los sevillistas respondían con ataques en tromba. Sin duda el más claro fue en el diez de la reanudación, con un mano a mano de de Ben Yedder que salvó providencialmente Chichizola. Navas, muy activo hoy en esa labor, fue el que recuperó el balón en el borde del área para ponérsela de lujo al francés.

Aunque la grada lo aprovechó siempre para apoyar más a los suyos, lo cierto es que la marcha de Vitolo del terreno de juego permitió a todos centrarse únicamente en lo importante y el equipo lo notó. Se fue con todas sus armas a por la portería de Chichizola y Berizzo optó por Franco Vázquez en lugar de Ganso para mantener la verticalidad y ganar piernas en la medular. Varios balones profundos para Ben Yedder acabaron en fuera de juego cuando el galo ya encaraba, pero el gol llegó en la acción más inesperada. Enésimo centro lateral de Navas, que se envenena y dibuja una parábola que Chichizola sólo puede seguir con la mirada. Gol más que simbólico para el palaciego a siete para el final.

Quedaban minutos pero los visitantes no llegaron a tiempo para cambiar de ritmo en un partido en el que siempre prefirieron la pausa. El Sevilla no perdió los nervios y supo manejar el cronómetro con posesión para que la victoria no corriese peligro en ningún momento. Al final, pese a que el marcador se antoja incluso algo corto, fiesta para Navas y para todo el sevillismo, la afición del equipo menos goleado de LaLiga Santander y actual segundo clasificado. El sábado a las 13.00 horas, gran prueba de fuego en el Wanda Metropolitano ante un Atlético de Madrid que viene de ganar en San Mamés.