jueves, 14 de septiembre de 2017

El Sevilla sabe sufrir en Anfield y suma un valioso empate





El Sevilla se estrenó en la Champions con un punto que sabe a gloria en Anfield. Sufrió, reaccionó y esbozó una sonrisa que pudo ser aún más completa si Muriel acierta en la última acción del choque. El equipo de Berizzo arranca la competición con una demostración de pegada ante el rival más difícil del grupo y tras haber sido sometido durante muchos minutos por un Liverpool llevado en volandas por su afición.

El Sevilla inició el duelo con una premisa fundamental: frenar el alto ritmo que ama el Liverpool para evitar daños con la velocidad de sus atacantes. Pero la realidad es que el vértigo entró en escena demasiado pronto. Si Berizzo quería el balón, Klopp tenía claro que prefería el intercambio de golpes. Tiene un equipo diseñado para ello pese a que el primero que acertó en ese ida y vuelta fue el Sevilla. Un centro de Correa encontró la complicidad de Lovren para que Ben Yedder rematara a placer y silenciara momentáneamente Anfield. Pasaron sólo cinco minutos cuando el francés avisó al Liverpool alargando su idilio con el gol en este inicio de curso. Pero ese contexto no era el elegido por el Sevilla: el Liverpool insistió en su intensidad y verticalidad mientras Banega no lograba imponer ninguna pausa. El choque de ritmos estaba en manos del cuadro inglés, que respondió un cuarto de hora después con un tanto de Firmino tras una brillante acción de Alberto Moreno.

Tras la tormenta llegó un amago de calma. La transmitía Banega cuando lograba encadenar dos pases con Nzonzi. Se les esperaba más a ambos, aunque la presión liderada por Can y Wijnaldum mermaban ese deseo. Tampoco la fortuna estaba del lado sevillista. Pasada la media hora, Salah recuperó un balón cerca del área sevillista tras una posible falta a Nzonzi y disputó hacia la portería nervionense encontrando un rebote como cómplice. Nada pudo hacer Sergio Rico, que cinco minutos después asistía como invitado al lanzamiento de penalti al poste de Firmino. El Liverpool parecía activar el modo avalancha. Ante ello, Pareja no alcanzaba el ritmo y Nzonzi quería multiplicarse al tiempo que Sergio Rico salvaba el tercero al borde del descanso.

Sarabia suplió al lesionado Pizarro y trató de dar más llegada a los de Berizzo. El escenario era el adorado por Klopp, pero el Sevilla supo agarrarse a sus trenzados hilos de esperanza. Muriel, el fichaje más caro de la historia del Sevilla, saltó al césped y lideró una brillante acción que dejó el balón en bandeja para Correa, que esta vez sí supo definir con calidad ante el portero. Ya estaba el esperado Coutinho sobre el césped. Pero Berizzo, expulsado, había calmado la escena. Muriel, en el último suspiro, pudo convertir el punto en tres. Pero el logrado sabe a gloria.