sábado, 18 de mayo de 2019

2-0: EPÍLOGO FELIZ AUNQUE SIN MILAGRO

Victoria ante el Athletic Club con goles de Ben Yedder y Munir que permite acabar sextos y acceder a la fase de grupos de la UEL. El Athletic pierde la séptima plaza, que será finalmente para el Espanyol.

Mucho se había hablado durante la semana del partido entre Sevilla y Athletic en esta última jornada, en el que ambos podían encontrar, con las matemáticas en la mano, la manera de certificar respectivamente la sexta y séptima plaza sin atender a otros resultados. Pero tal y como había anunciado Caparrós en la previa, su equipo salió a ganar ante su gente y así lo hizo para despedir la temporada, certificando así la clasificación para la fase de grupos de la UEFA Europa League y evitando las tres rondas eliminatorias que tocó afrontar esta temporada. El otro gran objetivo, el de la cuarta plaza, se desvaneció pronto, pues ni Valencia ni Getafe llegaron a estar en ningún momento por detrás en el marcador de sus encuentros.

Eso sí, pareció que ambos equipos, que salían al césped con sus objetivos más alcanzables momentáneamente cumplidos, preferían esperar durante los primeros compases para ver qué se cocía en el resto de partidos implicados. Aunque Aleix Vidal -novedad en la derecha por la inesperada ausencia de Sarabia- comenzó muy activo, el partido fue perdiendo revoluciones poco a poco, pese a que la temperatura acabó por no ser ese incordio que se preveía durante el inicio de semana. Apenas un par de acciones duras de Raúl García conseguían ponerle picante a un arranque de partido sin demasiados acercamientos a las áreas.

Hubo que esperar de hecho media hora para ver la primera ocasión, muy peligrosa. Fue en un córner botado por Aleix Vidal que cabeceó Escudero tras ganarle la partida a Beñat. El vallisoletano la cruzó con peligro y el balón pasó rozando el palo derecho de la meta de Herrerín. Ya por entonces era el Sevilla el único que buscaba abrir el marcador, algo que pudo hacer también Navas con una internada por la derecha que acabó con un disparo del palaciego. El balón pasó muy cerca del larguero vizcaíno, pero desgraciadamente por encima. Por suerte, poco después iba a llegar el tanto nervionense.

Centro otra vez por la derecha de Jesús Navas al área pequeña que no puede recibir Ben Yedder. Lo intercepta Dani García pero hacia su propia portería, obligando a Herrerín a evitar el tanto en propia meta a costa de dejar el balón muerto. Wissam no lo desaprovecha y hace el primero ante la incredulidad del meta rojiblanco. Sin tiempo para más en el primer acto, el Athletic se iba al vestuario aún séptimo, pero a expensas de que cualquier gol en Cornellá-El Prat le obligase a recuperar las tablas para mantenerse en Europa. Y tras el descanso, nuevo contratiempo con la lesión de Rog, que obligó a salir a Gnagnon para ubicarse en el doble pivote junto a Amadou.

El Athletic no terminaba de carburar y todo se le terminó de torcer con el tanto de Rosales para el Espanyol, que situaba a los bilbaínos en la octava posición. Casi seguidamente llegaba la gran opción para el empate, pues Sánchez Martínez creyó ver manos en un lanzamiento que intercepta Mercado de perfil y con el brazo pegado al cuerpo. Tras algunos minutos de incredulidad, el VAR lo puso todo en su sitio y la acción quedó anulada. Mientras, Caparrós le daba minutos a Bryan y a Nolito, que volvió a tiempo tras lesionarse precisamente en Lezama en enero. Garitano, por su parte, también movió el banquillo con la idea de darle a su equipo la máxima mordiente posible.

El Athletic se fue arriba al final, como es lógico, obligando a la zaga nervionense a emplearse a fondo. Aún así, ya en el alargue, pudo llegar el empate en un córner que acabó con Ibai Gómez rematando casi a puerta vacía. El balón acabó en el larguero y en la contra tocaría sentenciar, con una jugada que obligó a Herrerín a salir hasta la línea medular y que acabó mandando dentro Munir tras varios rechaces. Ahí se acababan las esperanzas de un Athletic que veía penalizada al máximo su falta de acierto. Punto y final a una temporada de claroscuros que permitirá, eso sí, seguir luciendo un año más el nombre de Sevilla por Europa.